Celofán, Sr. Celofan...

Si alguien en una multitud se pusiera de pie, gritara, agitara el brazo y moviera una pierna, seguramente lo verías. Si alguien en un teatro se parara y gritara “el edificio está ardiendo en llamas, ¡salgamos corriendo!”, seguramente lo verías. Inclusive si alguien se pusiera a cacarear lo verían. A menos que esta persona sea invisible, intrascendente… ósea, yo. Celofán, Sr. Celofán, ese debería ser mi nombre, porque puedes caminar junto a mí, ver a través de mí, pero no te darás cuenta que estoy allí…

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