Dogs days are over

La felicidad la golpeó como un tren en su curso por los rieles. Era tiempo de que la encontrara, estaba cansada de esconderse debajo de la cama, en los armarios y en los rincones. Tuvo un amor desastroso por cada burbuja en un vaso de gaseosa, pero los tiró a todos por el fregadero. Ella nunca quiso nada de ellos, pero ellos quisieron todo lo que ella tenía y todo lo que quedaba también. Pero ahora la felicidad la golpeó como una bala en la cabeza. Se dijo que los días de perros habían llegado a su fin, habían terminado… y corrió, corrió rápido por su madre, por su padre, por sus futuros hijos, por sus hermanos y hermanas, pero dejó el pasado atrás: no podía llevarlo si quería sobrevivir ahí afuera.

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