Una pequeña reverencia...

¿Qué tal si nos ponemos de pie y hacemos una ronda de aplausos? Si, aplaudamos muy fuerte. No te das una idea de lo estúpida que te vez en este momento, parada ahí, frente a mi casa, tratando de pedir disculpas. Déjame decirte que no eres nada linda con el maquillaje corrido por tus fingidos llantos, así que detente de una vez. No me pidas perdón ni me prometas que nunca más se repetirá, porque de seguro estas mintiendo; a mí ya no me compras con disculpas. De cualquier forma, te salió bien el teatro, realmente fue muy entretenido. Pero es tiempo de que te retires, de que el telón caiga y se acaben todas tus mentiras. Recoge tus cosas y márchate de una buena vez, y es mejor que te apures antes de que lleguen los fumigadores para limpiar tu hedor de la cama. Todavía recuerdo como repetías “mi amor, sos todo, te amo…”, simplemente parecías una casetera rayada, ¡Por favor! ¿No tenías nada más para decir?.


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