Si tan solo me hubieras escuchado...

Escucha esta canción, viene de mi corazón. Es una melodía que empecé hace mucho, pero que todavía no tiene final. Escucha, es el sonido que proviene de lo más profundo de mi interior y que, poco a poco, está encontrando su liberación. Es momento de que mis sueños sean escuchados y no sean empujados a un lado o manipulados por ti, así que escucha. Estoy solo y hay muchos caminos y encrucijadas, no estoy en mi casa ni en mi propio hogar, pero no es mi mente la que habla ahora. Dejé de creer en ti, nunca supiste entender lo que sentía y ahora soy mucho más de lo que hiciste de mi. Es verdad, seguí la voz que me diste, pero ahora conseguí la mía. Espera, no dejes de escuchar: no hay nadie aquí adentro, ese alguien murió hace mucho tiempo, y aunque valga la redundancia, estoy hablando de ti. Aunque tenga que desahogarme a gritos voy a hacerte entender que no dejaré que me apartes y me dejes a un lado, ni que me manipules, y mucho menos que seas mi voz. No te pertenezco… Si tan solo me hubieras escuchado...

Detente, en el nombre del amor. Detente antes de que rompas mi corazón. Se daltónico, no seas tan superficial. Cambia tu mente, liberala y el resto te seguirá...

Una pequeña reverencia...

¿Qué tal si nos ponemos de pie y hacemos una ronda de aplausos? Si, aplaudamos muy fuerte. No te das una idea de lo estúpida que te vez en este momento, parada ahí, frente a mi casa, tratando de pedir disculpas. Déjame decirte que no eres nada linda con el maquillaje corrido por tus fingidos llantos, así que detente de una vez. No me pidas perdón ni me prometas que nunca más se repetirá, porque de seguro estas mintiendo; a mí ya no me compras con disculpas. De cualquier forma, te salió bien el teatro, realmente fue muy entretenido. Pero es tiempo de que te retires, de que el telón caiga y se acaben todas tus mentiras. Recoge tus cosas y márchate de una buena vez, y es mejor que te apures antes de que lleguen los fumigadores para limpiar tu hedor de la cama. Todavía recuerdo como repetías “mi amor, sos todo, te amo…”, simplemente parecías una casetera rayada, ¡Por favor! ¿No tenías nada más para decir?.


Un timbre menos al que responder...

Un timbre menos al que responder, un huevo menos que freír y una mujer menos a la que recogerle las cosas. Debería estar feliz, pero lo único que hago es llorar. Desde su partida mi vida está totalmente vacía, trato de olvidar, pero no estoy seguro de querer hacerlo. Y como un estúpido, cada vez que suena el timbre, corro a atender, esperando verte en el umbral. Esto se convierte en rutina, termino cada día de la misma manera que lo comienzo: llorando. No hay risas, no hay amor, no hay timbres interesantes para atender, ni necesidad de freír otro huevo, ni una mujer a la cual amar.

Fiel a este sentimiento...

Conductores en la autopista a media noche, tu imagen en mi pensamiento. Corazones inquietos y sus sueños nunca solitarios. Cartas de amor que crean conexiones. Vida circense con sus carpas por todo el mundo, gente que necesita de los payasos para reír. Espectáculos que trascienden espacio y tiempo. Las mismas preguntas que siempre me llevan a las mismas respuestas. Una historia de dos extraños que aprenden a enamorarse de nuevo y tienen la felicidad de redescubrirse. Dicen que la carretera no es un lugar de encuentro, pero aquí estamos tú y yo, amándonos; no todo es como debe ser. Oh, amor, quédate conmigo, seré tuyo para siempre, siempre fiel a este sentimiento.