Sin lugar para las criticas...

Todos los días me despierto pensando “Que día tan maravilloso” y, de repente, me es difícil respirar, me siento inseguro, me siento avergonzado, todo por culpa de mi maldita fama. Para todos las personas soy un loco de remate, un delirante; me condenan a ser consumido por las críticas. Intento difícilmente llenar el vacío, pero me resulta igual que remplazar una pieza perdida de un rompecabezas incompleto. Realmente, no me importa. No me importa lo que digan ni lo que hagan, yo soy la única persona que sabe como soy por dentro y conozco cada uno de mis hermosos errores. Y a donde sea que vaya, el sol me va a acompañar. Quizás, mañana las cosas se den vuelta y despierte del otro lado, aunque no me serviría de nada, no sería como ellos. Me gustaría saber cuántos de ellos se han sentido feos, gordos, con acné, tontos, etc., espero que ninguno, es horrible. Soy hermoso, no importa lo que ellos digan: sus palabras no van a acabar conmigo ni mucho menos matarme. Soy bueno de cada pequeña manera en que lo intento y no pueden hacer nada más al respecto. No van a tirarme abajo nunca más.

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