Mi única excepción...

Cuando era joven vi a mi papá llorar y maldecir al viento, se le había roto el corazón mirando el cielo y estaba intentando volver a armarlo; mi madre había jurado que nunca se dejaría olvidar. Ese fue el día en que juré jamás volver a hablar del amor, si es que este no existía. Tú eres la única excepción que he hecho hasta ahora. Tal vez, en algún lugar de mi alma, sabía que aquel amor nunca duraría, y que hay muchos otros caminos que son para recorrerlos solos. Así vivía: cuidado, cómodo, distanciado; y hubiera jurado que estaba contento estando solo. Sigo teniendo un concepto firme de lo que es la realidad, pero no quiero dejar escapar lo que tengo frente a mí. Recuerda, si es que te marchas antes de que despierte, dejar algún tipo de prueba de que esto no fue un sueño. Dicen que ninguna clase de compañía merece correr los riesgos, pero tú eres mi única excepción.


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