Debajo de tus ropas...

Eres como una canción escrita por las manos de Dios. No me malinterpretes, aunque suene algo extraño, eres la dueña del lugar donde escondo todos mis secretos y justo debajo de tus ropas es donde los encuentro. Allí hay una historia interminable, está la mujer que escogí, mi territorio y todo lo que merezco por haber sido una buena persona. Por tu culpa me olvide de cómo mentir con inteligencia. Por tu culpa se me agotaron los motivos para llorar. Espero que cuando los amigos falten y la fiesta haya terminado, sigamos siendo el uno del otro. Te amo más que todo lo que en el planeta se mueve, habla, camina o respira. Sabes que es cierto, pero lo gracioso es que casi no puedes creerlo. Al igual que las voces cuelgan del silencio y las lámparas del techo, como un caballero amarrado a sus modales… Vivo atado a este sentimiento.


Sonríe, no dejes que los infelices empujen y ocupen el lugar de los buenos recuerdos, no quiero pensar cuando fue la última vez que te vi sonreír. Y si es que este mundo te vuelve loco y no lo puedes soportar, llámame y lo soportaremos juntos, sabes que allí estaré.

Mi única excepción...

Cuando era joven vi a mi papá llorar y maldecir al viento, se le había roto el corazón mirando el cielo y estaba intentando volver a armarlo; mi madre había jurado que nunca se dejaría olvidar. Ese fue el día en que juré jamás volver a hablar del amor, si es que este no existía. Tú eres la única excepción que he hecho hasta ahora. Tal vez, en algún lugar de mi alma, sabía que aquel amor nunca duraría, y que hay muchos otros caminos que son para recorrerlos solos. Así vivía: cuidado, cómodo, distanciado; y hubiera jurado que estaba contento estando solo. Sigo teniendo un concepto firme de lo que es la realidad, pero no quiero dejar escapar lo que tengo frente a mí. Recuerda, si es que te marchas antes de que despierte, dejar algún tipo de prueba de que esto no fue un sueño. Dicen que ninguna clase de compañía merece correr los riesgos, pero tú eres mi única excepción.


Sin aire...

Si muriera antes de despertar, es porque tú me has robado hasta el último suspiro. Entiende: perderte es como vivir en un mundo sin aire. Estoy aquí, solo, sin querer irme. Mi corazón tampoco quiere moverse, se siente incompleto. Ojalá hubiera una manera de hacértelo entender. ¿Cómo esperas que viva solo conmigo mismo?, dando por obvio que soy un desastre de persona, me es tan difícil respirar si no lo hago alrededor tuyo. Dime como se supone que debo respirar sin aire, como se vive sin ti. Caminé, corrí, salté, volé para estar contigo, en este momento, no hay gravedad que me mantenga en la realidad. De alguna manera sigo vivo, sin aliento, sin aire, sin oxigeno, pero respirando. No sé cómo, pero no me importa.

De vez en cuando...

De vez en cuando me siento un poco solo y me deprime saber que nunca más llegarás. De vez en cuando me canso de escuchar el sonido que hacen mis lágrimas al caer sobre el piso. De vez en cuando enloquezco pensando que lo mejor de los dos ya no existe. Y de vez en cuando, me asustó y no me queda otra salida que darme vuelta y mirar tu rostro en una fotografía. Te necesito esta noche y te necesito más que nunca. Si supieras que con un solo abrazo podrías salvarme de caer en el no ser, si supieras lo que estoy dispuesto a hacer por tu regreso, si supieras todo las consecuencias que esto me está trayendo, volverías y nunca más nos equivocaríamos en nada. Todo sería perfecto.

Sin lugar para las criticas...

Todos los días me despierto pensando “Que día tan maravilloso” y, de repente, me es difícil respirar, me siento inseguro, me siento avergonzado, todo por culpa de mi maldita fama. Para todos las personas soy un loco de remate, un delirante; me condenan a ser consumido por las críticas. Intento difícilmente llenar el vacío, pero me resulta igual que remplazar una pieza perdida de un rompecabezas incompleto. Realmente, no me importa. No me importa lo que digan ni lo que hagan, yo soy la única persona que sabe como soy por dentro y conozco cada uno de mis hermosos errores. Y a donde sea que vaya, el sol me va a acompañar. Quizás, mañana las cosas se den vuelta y despierte del otro lado, aunque no me serviría de nada, no sería como ellos. Me gustaría saber cuántos de ellos se han sentido feos, gordos, con acné, tontos, etc., espero que ninguno, es horrible. Soy hermoso, no importa lo que ellos digan: sus palabras no van a acabar conmigo ni mucho menos matarme. Soy bueno de cada pequeña manera en que lo intento y no pueden hacer nada más al respecto. No van a tirarme abajo nunca más.