Dogs days are over

La felicidad la golpeó como un tren en su curso por los rieles. Era tiempo de que la encontrara, estaba cansada de esconderse debajo de la cama, en los armarios y en los rincones. Tuvo un amor desastroso por cada burbuja en un vaso de gaseosa, pero los tiró a todos por el fregadero. Ella nunca quiso nada de ellos, pero ellos quisieron todo lo que ella tenía y todo lo que quedaba también. Pero ahora la felicidad la golpeó como una bala en la cabeza. Se dijo que los días de perros habían llegado a su fin, habían terminado… y corrió, corrió rápido por su madre, por su padre, por sus futuros hijos, por sus hermanos y hermanas, pero dejó el pasado atrás: no podía llevarlo si quería sobrevivir ahí afuera.

Si tan solo me hubieras escuchado...

Escucha esta canción, viene de mi corazón. Es una melodía que empecé hace mucho, pero que todavía no tiene final. Escucha, es el sonido que proviene de lo más profundo de mi interior y que, poco a poco, está encontrando su liberación. Es momento de que mis sueños sean escuchados y no sean empujados a un lado o manipulados por ti, así que escucha. Estoy solo y hay muchos caminos y encrucijadas, no estoy en mi casa ni en mi propio hogar, pero no es mi mente la que habla ahora. Dejé de creer en ti, nunca supiste entender lo que sentía y ahora soy mucho más de lo que hiciste de mi. Es verdad, seguí la voz que me diste, pero ahora conseguí la mía. Espera, no dejes de escuchar: no hay nadie aquí adentro, ese alguien murió hace mucho tiempo, y aunque valga la redundancia, estoy hablando de ti. Aunque tenga que desahogarme a gritos voy a hacerte entender que no dejaré que me apartes y me dejes a un lado, ni que me manipules, y mucho menos que seas mi voz. No te pertenezco… Si tan solo me hubieras escuchado...

Detente, en el nombre del amor. Detente antes de que rompas mi corazón. Se daltónico, no seas tan superficial. Cambia tu mente, liberala y el resto te seguirá...

Una pequeña reverencia...

¿Qué tal si nos ponemos de pie y hacemos una ronda de aplausos? Si, aplaudamos muy fuerte. No te das una idea de lo estúpida que te vez en este momento, parada ahí, frente a mi casa, tratando de pedir disculpas. Déjame decirte que no eres nada linda con el maquillaje corrido por tus fingidos llantos, así que detente de una vez. No me pidas perdón ni me prometas que nunca más se repetirá, porque de seguro estas mintiendo; a mí ya no me compras con disculpas. De cualquier forma, te salió bien el teatro, realmente fue muy entretenido. Pero es tiempo de que te retires, de que el telón caiga y se acaben todas tus mentiras. Recoge tus cosas y márchate de una buena vez, y es mejor que te apures antes de que lleguen los fumigadores para limpiar tu hedor de la cama. Todavía recuerdo como repetías “mi amor, sos todo, te amo…”, simplemente parecías una casetera rayada, ¡Por favor! ¿No tenías nada más para decir?.


Un timbre menos al que responder...

Un timbre menos al que responder, un huevo menos que freír y una mujer menos a la que recogerle las cosas. Debería estar feliz, pero lo único que hago es llorar. Desde su partida mi vida está totalmente vacía, trato de olvidar, pero no estoy seguro de querer hacerlo. Y como un estúpido, cada vez que suena el timbre, corro a atender, esperando verte en el umbral. Esto se convierte en rutina, termino cada día de la misma manera que lo comienzo: llorando. No hay risas, no hay amor, no hay timbres interesantes para atender, ni necesidad de freír otro huevo, ni una mujer a la cual amar.

Fiel a este sentimiento...

Conductores en la autopista a media noche, tu imagen en mi pensamiento. Corazones inquietos y sus sueños nunca solitarios. Cartas de amor que crean conexiones. Vida circense con sus carpas por todo el mundo, gente que necesita de los payasos para reír. Espectáculos que trascienden espacio y tiempo. Las mismas preguntas que siempre me llevan a las mismas respuestas. Una historia de dos extraños que aprenden a enamorarse de nuevo y tienen la felicidad de redescubrirse. Dicen que la carretera no es un lugar de encuentro, pero aquí estamos tú y yo, amándonos; no todo es como debe ser. Oh, amor, quédate conmigo, seré tuyo para siempre, siempre fiel a este sentimiento.


Debajo de tus ropas...

Eres como una canción escrita por las manos de Dios. No me malinterpretes, aunque suene algo extraño, eres la dueña del lugar donde escondo todos mis secretos y justo debajo de tus ropas es donde los encuentro. Allí hay una historia interminable, está la mujer que escogí, mi territorio y todo lo que merezco por haber sido una buena persona. Por tu culpa me olvide de cómo mentir con inteligencia. Por tu culpa se me agotaron los motivos para llorar. Espero que cuando los amigos falten y la fiesta haya terminado, sigamos siendo el uno del otro. Te amo más que todo lo que en el planeta se mueve, habla, camina o respira. Sabes que es cierto, pero lo gracioso es que casi no puedes creerlo. Al igual que las voces cuelgan del silencio y las lámparas del techo, como un caballero amarrado a sus modales… Vivo atado a este sentimiento.


Sonríe, no dejes que los infelices empujen y ocupen el lugar de los buenos recuerdos, no quiero pensar cuando fue la última vez que te vi sonreír. Y si es que este mundo te vuelve loco y no lo puedes soportar, llámame y lo soportaremos juntos, sabes que allí estaré.

Mi única excepción...

Cuando era joven vi a mi papá llorar y maldecir al viento, se le había roto el corazón mirando el cielo y estaba intentando volver a armarlo; mi madre había jurado que nunca se dejaría olvidar. Ese fue el día en que juré jamás volver a hablar del amor, si es que este no existía. Tú eres la única excepción que he hecho hasta ahora. Tal vez, en algún lugar de mi alma, sabía que aquel amor nunca duraría, y que hay muchos otros caminos que son para recorrerlos solos. Así vivía: cuidado, cómodo, distanciado; y hubiera jurado que estaba contento estando solo. Sigo teniendo un concepto firme de lo que es la realidad, pero no quiero dejar escapar lo que tengo frente a mí. Recuerda, si es que te marchas antes de que despierte, dejar algún tipo de prueba de que esto no fue un sueño. Dicen que ninguna clase de compañía merece correr los riesgos, pero tú eres mi única excepción.